• Por Bianca Pascuzzo

Continuidad pedagógica en tiempos de cuarentena

“Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos semillas”.

El domingo 15 de marzo, tras la llegada del COVID-19 a nuestro país, el presidente Alberto Fernández anunció la suspensión del dictado de clases de manera presencial en todos los niveles del sistema educativo de nuestro territorio. Esto causó una gran preocupación ya que abrió varias incógnitas para familias enteras: ¿Qué hacer con lxs chicxs? ¿Cómo se garantiza la continuidad pedagógica? ¿Cuáles serán los criterios evaluativos a adoptar?

Ahora bien, mucho se ha hablado sobre aquellos niveles que cuentan con garantía de obligatoriedad gracias a la Ley de Educación Nacional N° 26.206, sancionada en el año 2006. Pero... ¿qué es lo que sucede hoy en día con los institutos de formación docente? Para responder esta pregunta es necesario observar brevemente la situación de los veintinueve profesorados de gestión pública de la Ciudad de Buenos Aires previo al estado de emergencia que estamos transitando; solo así podremos analizar la importancia de las decisiones tomadas en este contexto.

Desde fines de 2017, luego de la presentación del proyecto de ley del macrismo, los institutos de formación docente, junto con las Escuelas Normales Superiores, las Escuelas Superiores de Educación Artística y la Escuela de Maestros, se han visto amenazados por la comúnmente denominada UniCABA, una universidad que concentraría en una institución a todas las previamente mencionadas. Entre los diversos reclamos de la comunidad educativa podemos mencionar el carácter inconsulto de la reforma; y sabemos que en lo que respecta a la educación, muchxs toman decisiones por el simple hecho de haber transitado en algún momento de sus vidas por el sistema educativo, no solo sin conocer las realidades y particularidades de cada institución, sino también sin contar con formación académica al respecto. Ante este intento de avance sobre la educación pública, como también lo ha sido la Secundaria del Futuro, la comunidad educativa se organizó con éxito para impedir el giro de una educación al servicio del proyecto político del macrismo.

Hoy en día, lejos de las calles, lxs estudiantes y docentes nos organizamos para dar respuesta a las necesidades y a los debates que se ponen sobre la mesa en este contexto. Además de analizar y resolver los conflictos relacionados a la discontinuidad de planes socioeducativos como Conectar Igualdad, e incluso el Plan Sarmiento -lanzado y abandonado por la misma gestión macrista-, los profesorados se encuentran trabajando sobre la elaboración de un “Plan excepcional de continuidad de la formación en contexto de emergencia sanitaria”. Éste surge de la resolución 2020-1585 del Ministerio de Educación de la Ciudad, emitida el 12 de mayo del 2020, donde se plantea que cada institución de nivel terciario debe elaborar su propio plan. En una nota de fines de mayo, Magdalena La Montagna, directora en la Dirección General de Escuelas Normales Superiores y Artísticas del Ministerio de Educación de CABA, detalla los requisitos acerca de la formulación, validación y comunicación de dicho plan. En una primera lectura podemos pensar que, al invitar a las comunidades educativas a formar parte de este diseño, se estaría haciendo un avance hacia la inclusión y el respeto por el trabajo de lxs profesionales de la educación. Sin embargo, es importante analizarla en profundidad para comprender qué dinámicas, similares a las de conflictos y planes ya mencionados, se replican en este material.

¿Cómo pensar un plan ante la falta de claridad con respecto a las posibilidades de cada institución? Luego de las políticas de vaciamiento mencionadas, ¿existen hoy los recursos económicos, tecnológicos y humanos para poder llevarlo a cabo? Quizás esta sea solo un ejemplo más de las políticas de abandono educativo por parte de la gestión de Larreta y de su ministra de Educación, Soledad Acuña. No es necesario leer con detenimiento la nota mencionada para notar las exigencias con respecto a su tiempo de diseño y ejecución. Imagino que las palabras estrés y agotamiento, casualmente tan utilizadas en el ámbito docente hoy en día, habrán pasado por la mente de algún lector. Además de diseñar dichos lineamientos, es importante pensar que los materiales, prácticas y repertorios construidos en años de docencia, tan útiles para quien debe subsistir económicamente tomando innumerables cursos a la vez, piden ser reformulados según las necesidades coyunturales, haciendo que lxs docentes contemos con una sobrecarga laboral sin precedentes. Esta sobrecarga se ve acentuada si tomamos en cuenta la población de nuestros profesorados. Con gran composición femenina, nuestra comunidad se enfrenta a conflictos tales como la desigualdad de género en las tareas de cuidado, las cuales se han incrementado en el Aislamiento Social y Preventivo.

Otro de los requisitos para la validación del plan es su diseño en lo que respecta a las prácticas de formación docente, más conocidos en el ámbito educativo como “Talleres” o “Residencias”. Éstos son espacios de puesta en práctica del material teórico, en los cuales lxs futurxs docentes desarrollan sus actividades -trabajando no remuneradamente- en las escuelas de gestión pública de la CABA. Lo planteado por este documento es que, para acreditar estos espacios, lxs alumnxs deberán realizar las actividades formativas que “exijan inexorablemente observaciones, visitas, y/o dictado de clases en el ámbito escolar” de manera presencial, una vez que se retorne a las aulas. Es así como el trabajo que realizamos día a día lxs docentes se ve desprestigiado, no contando con la misma validez o legitimidad que en la presencialidad. Entre otros de los problemas que conlleva el plan que atenta contra nuestra profesionalización, podemos mencionar la falta de profesionales de la docencia en la Ciudad de Buenos Aires. Las acreditaciones parecerían estirarse en el tiempo, solapándose no solo entre sí sino también con nuestros trabajos y nuestra carrera, postergando así el egreso de docentes en los años que vienen.

“Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos semillas” es la frase adoptada por los profesorados ante los reiterados ataques del macrismo. Hoy más que nunca, ante la incertidumbre característica de los tiempos que corren, la comunidad educativa, como ya ha demostrado poder, debe hacer frente a los embates de este gobierno como lxs docentes mejor sabemos hacer: sin dejar a nadie atrás.