• Por Alicia Miranda

La obra pública y el peronismo

“Los edificios y los monumentos pueden servir como indicios para la construcción de la historia, (…) son testimonios objetivos de otros tiempos, o de lo que ocurrió en otras épocas, los cuales, bien interrogados, entregan claves para explicar o entender cómo ocurrieron las cosas.” MILTON ZAMBRANO PÉREZ

Se pueden analizar las características de un gobierno a partir de su comportamiento en relación a la obra pública. Hay una primera división entre los gobiernos que la ejecutan y aquellos que no la contemplan. Pero hay una distinción más importante, ya que la mayoría de los signos políticos, incluidos los gobiernos de facto, han ejecutado obras. Se trata de qué obras han encarado y en qué escala.

¿Por qué el peronismo le dio tanta importancia a la obra pública?

• La rápida activación económica que promueve una industria que necesita tanto de insumos naturales (agua, cal, cemento, arena, piedras) como de industriales (hierro, ladrillos, caños, artefactos, aberturas, revestimientos, etc);

• La generación de empleo para su ejecución, tanto en forma directa como indirecta;

• La obtención de un bien perdurable.

Durante el período histórico conocido como de la organización nacional se ejecutaron numerosas obras públicas: sedes de los poderes de la república; de transporte que permitieran acercar rápidamente la producción agropecuaria al puerto; para la atención pública de educación y salud en los grandes centros urbanos; espacios culturales y de esparcimiento para grupos privilegiados. Edificios y monumentos que consolidaban la idea de un país rico y próspero para el disfrute de una minoría, realizados con insumos industriales importados de Europa y ejecutados por mano de obra barata y sin derechos.

Durante los gobiernos peronistas la obra pública se diversifica atendiendo las necesidades del conjunto de la población, especialmente de los excluidos, construyendo viviendas sociales, hoteles de turismo, terminales de transporte que unieran el territorio nacional, espacios de esparcimiento populares, edificios escolares y hospitales distribuidos por todo el país, desarrollando simultáneamente la industria local para la fabricación de la totalidad de los insumos necesarios para la ejecución de las obras.

Simultáneamente se perfecciona la organización de los trabajadores, obteniendo crecientes derechos laborales y una cada vez más justa distribución de la riqueza. Lo que les da el acceso a la vivienda propia, a vacaciones en los distintos destinos que nuestra patria ofrece y espacios de educación, salud y esparcimiento públicos y gratuitos con los equipamientos más actualizados.

También se ejecutaron en los distintos períodos de gobierno edificios institucionales como el Ministerio de Hacienda (hoy de Economía y Finanzas), el Banco Hipotecario Nacional (hoy edificio central de la AFIP), el más emblemático: la sede de la Fundación Eva Perón (hoy Facultad de Ingeniería), el Museo del Bicentenario (en la Antigua Aduana de Taylor, Casa Rosada), el Museo de Malvinas (en un sector de la ESMA), el Centro Cultural Kirchner CCK (en el Palacio de Correos), el monumento a Juana Azurduy y Centros de la Memoria, entre otros.

Se materializa así el sueño de nuestra abanderada que reza: “donde hay una necesidad nace un derecho”, creando los espacios físicos donde esos derechos puedan ejercerse.