• Por Carlos Serraglia

De la soberbia a la irresponsabilidad

Nunca más es NUNCA MÁS.

Los últimos días hemos escuchado dichos de ajenos y propios que no solo son irresponsables, sino que rozan una intención desestabilizadora pretendida desde la soberbia tras la pérdida de legitimidad.

No son solo los anti cuarentena, algunos sin barbijo, marchando en contra de una reforma judicial cuyo proyecto de ley no leyeron, quienes llaman a protestar por la protesta misma y tratando capitalizar políticamente en un macabro y peligroso discurso poniendo a los ciudadanos en riesgo mientras transcurre esta feroz pandemia del COVID 19. A ese irresponsable accionar de una mínima parte, -por suerte-, de la sociedad argentina que anuncia dictaduras fantasiosas y elucubraciones jurídicas, también se suman con declaraciones delirantes ex dirigentes peronistas de un período nefasto, cooptado por la derecha liberal, que en su soberbia exacerbada, no quieren perder un protagonismo que les es esquivo desde hace tiempo.

Eduardo Duhalde, ex presidente, en esa catarata de renuncias que fue su única forma de llegar a esa posición, trae un tema muy álgido para la sociedad y en especial para el Peronismo, como lo es un posible golpe de Estado a través de las Fuerzas Armadas.

Y digo, en especial para el Peronismo, porque los muertos de las dictaduras casi siempre los ponemos nosotros.

Algo tan distante de la realidad como lo fue el cohete a la estratosfera de quien era vice, pero mucho más peligroso.

Dudar hoy de la continuidad democrática del país es un delirio, pero viniendo de una figura que tuvo la trascendencia de Duhalde es una provocación, sin dudas rompe cualquier código en aras del escueto beneficio que esto le dará.

Posiblemente estará por unos días en el centro de atención de todos los buitres del periodismo hegemónico: sus amigos de TN y el Grupo Clarín, que ya se regodean en este barro creado por alguien que alguna vez acompañó a quien lograra los mejores años del país.

Por respeto a Néstor, a los fusilados en José León Suarez, a los bombardeados en Plaza de Mayo y a los 30000 desaparecidos, debería retirarse a disfrutar su fortuna y llamarse a silencio.