• Por Carlos Serraglia

Mi amigo Néstor

Nunca estuve cerca de él, como mínimo nos separó la distancia de una Plaza de Mayo, no lo conocía y cuando lo conocí venía de la mano de uno de los que me alejaron de la política.

No le creí, las informaciones eran confusas; venía de gobernar una provincia del sur y me había sorprendido que en plena crisis enviara los fondos de la misma al exterior; “lo bien que hizo” dijo Cristina años después, y era verdad.

Casi desconocido, flaco medio desgarbado, difícil al hablar, claro en los conceptos, simple y sencillo.

Por qué será que me parece que nos conocemos desde siempre, siento una conexión como si hubiéramos compartido charlas y discusiones de café, esa extraña sensación de haber compartido las luchas pasadas y los conflictos presentes.

Quizás la coincidencia en la forma de hacer política o la admiración a su dedicación y entrega. Así, poco a poco entable con él una relación que se mantiene vigente más allá del tiempo y el espacio.

Ese nefasto día de octubre, donde recién empezábamos a vislumbrar ese país que durante décadas soñamos y nos lo negaron; ese día donde confluyeron el dolor y la tristeza, donde parecía que todo se acababa; cuando los de siempre festejaban a escondidas -y no tanto-, creo que ahí comenzó esta relación que se funde más allá de todo: donde algunos hombres pasaron a ser parte de la historia y otros como Él son la historia y la realidad junta en el corazón de su Pueblo.

Allí es donde se muestra la diferencia entre el dirigente y el estadista: donde sus comentarios dejan de ser temporales para convertirse el punto de partida de varias generaciones que los tendremos marcados a fuego, en el corazón, en la memoria y en el trabajo político.

No sé por qué cada vez que veo un video, escucho su voz, o pienso en lo que nos dejó, cae indefectiblemente una lágrima. La tristeza pasó, pero la enseñanza que recibí, la esperanza de saber que podemos y las fuerzas para hacerlo siguen intactas.

Acá seguimos querido amigo Néstor, volvimos por vos, estás con nosotros, no vamos a claudicar porque Tu sueño es el Nuestro y sigue tan vigente como vos en cada uno de nosotros.