• Por Juan Pablo Caputo

El bronce de la historia

27 de Octubre. Un año más. Un año más desde tu pase a la inmortalidad. Un año más que pasa, y que nos hace extrañar tu querida presencia. Un año más que pasa, y que nos ayuda a ver en retrospectiva lo trascendental de tu accionar. Un año más que pasa, y que nos permite aseverar que el pesimismo y el nihilismo no son la respuesta ante la reacción y la injusticia. Un año más que pasa que nos prohíbe olvidar que la razón indolente del status quo es una de tantas zonceras más.

Frente al individualismo hegemónico heredado de la globalización neoliberal, lo colectivo fue tu elección. Desafiaste las inalterables reglas del universo, sosteniendo que el cambio cultural y moral era posible –y por ende, demandable-. Extirpaste el miedo sembrado en el seno más profundo de nuestro pueblo, y resucitaste la esperanza de tu gente. Encendiste la conciencia de tus hermanas y hermanos, como también emocionaste a los escépticos, a los inocentes y a los desconfiados.

Recuerdo cuando Hugo Chávez Frías dijo “muere Néstor, un resucitador”. Contagiaste a miles. El sueño era plausible. La transformación realizable. El que ganó siempre, vio sus privilegios discutirse. El que no había ganado nunca, pudo romper la inercia. Dignificaste la vida de millones, e incomodaste a los –pocos- que siempre marcaron el rumbo. El inmutable sentido de los acontecimientos ya no era tal. Algo distinto estaba pasando.

Si bien nunca alcanzarán las palabras para definirte -como tampoco para agradecerte-, “entrega, compromiso y convicción” creo que atisban a hacerlo. Millones te recordarán hasta el final de los tiempos. Serás evocado por lo que hiciste; por lo que nos enseñaste; en definitiva, por lo que nos dejaste. Vos, que solo te conformabas con que te nombren, fundiste tu nombre en el bronce de la historia.

Sinceramente, solo me queda por decir, a 10 años de tu partida, muchas gracias Néstor.