• Por Marcos Giampani

Otra semana de plazo en la cronotopía de la Corte

El máximo tribunal continúa discutiendo su postura respecto a los recursos planteados por los camaristas Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli.

Finalizó el mes de octubre y como todas las semanas del décimo mes del año, la vista estuvo depositada en la reunión suprema de los jueves. Pese a que la volatilidad cambiaria del mercado ilegal ha puesto un nuevo titular al que se hace referencia en cada uno de los informativos, la cronotopía de la corte con relación al persaltum ha tomado algunos minutos de los principales medios en la disputa por adelantar la esperada decisión.

Propios y ajenos miran las escalinatas de la corte como fanáticos xeneizes y millonarios miraban las puertas del Santiago Bernabéu ese diciembre de 2018. El fallo del tribunal se espera como una definición por penales, la incertidumbre es mucha y ambos equipos esperan poder alzarse con la victoria. Ahora bien, aquello que deberán resolver los Supremos lejos está de una contienda deportiva.  Mas allá del resultado incierto que haga mayoría y permita obtener el 3/5 de los penales, son muchos los interrogantes que seguirán pendientes.

La definición del partido en cabeza del trío BBC no solo pone de manifiesto una rivalidad latente, sino que deja ver cómo en muchos casos las bolillas frías de los árbitros migraron durante el período 2015-2019 a un abierto fórum shopping, con el único objetivo de inclinar la cancha. Esta situación, además de preocuparnos, plantea nuevos interrogantes con relación a la esperada/inminente resolución de la corte.

Una derrota a la pretensión de los jueces BBC y a la convalidación de los traslados, en línea con la propuesta del Consejo de la Magistratura, dejará a la Cámara Federal de Apelaciones porteña con solo dos de seis integrantes. Esta situación será un bumerang sobre el CM que deberá definir sobre la sustanciación del concurso para ocupar dichas vacantes que se encuentra en las últimas instancias. La discusión actual está centrada en la ocupación de los cargos; es decir, por los dos primeros lugares del concurso o si deberá ampliarse a los cuatro primeros.

En contraposición, una victoria de la pretensión de los jueces BBC implicará la incorporación de los dos primeros lugares del concurso para la Cámara Federal y sentará un peligroso precedente en vistas a futuros traslados. La aceptación de los movimientos con completa discrecionalidad pretendida por los jueces BBC facultará al gobierno y a los futuros gobiernos a reorganizar tribunales, cámaras y juzgados -de garantías en caso de que avance la implementación del Código Federal- sin mayor requisito que la aquiescencia de los trasladados.

En este contexto, cualquiera sea la definición quedará en evidencia el estado crítico de la organización de la justicia federal argentina. Tanto la aceptación de los traslados discrecionales como punto máximo del fórum shopping o la puesta en evidencia de los aletargados concursos con sus consecuentes subrogancias ponen en tela de juicio que al día de la fecha exista algo en nuestro país como la garantía del juez imparcial.

Los interrogantes son muchos, pero queda por delante un ápice de esperanza en el tratamiento de la ley de organización del fuero federal que hoy tramita en diputados acompañada de diversos proyectos de ley que prevén de una vez y para siempre la incorporación de la manda constitucional de 1853/60, el establecimiento del juicio por jurados populares en materia penal.